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Prevención volver

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No existe ninguna loción o champú que evite la aparición de piojos de manera infalible. Las únicas medidas preventivas útiles son: Ducharse todos los días y lavarse la cabeza dos veces a la semana, con jabón o champú normal. No intercambiar los peines u otros accesorios del pelo. Cuidar la limpieza de los peines, cepillos, diademas, etc. Revisar la cabeza de los niños una o dos veces por semana, buscando piojos o liendres. Prestar especial atención a los momentos de alarma, en los que se hayan advertido varios casos en el colegio o el barrio.

No usar de forma preventiva lociones ni champús contra los piojos porque aumentan la resistencia del parásito al producto terminando con su utilidad. Para echar a estos ocupas No hay un método concreto. Cada pariente le dará su receta, a cuál más peculiar, pero no necesariamente peor que las que aquí se relacionan. Los expertos proponen: Cortar por lo sano. Cortar el pelo es útil porque facilita el tratamiento, pero no es fundamental.

Lavar la cabeza con champú, y sin acabar de secar dar una loción (puede ser vinagre) fuerte que llegue bien al cuero cabelludo, cuidando que no caiga en los ojos. Envolver la cabeza en una toalla, manteniéndola así durante media hora. Lavar de nuevo la cabeza.

Después de secarla friccionar con alguno de los productos que contengan una sustancia capaz de matar los piojos y sus huevos, las liendres (benzoato de bencilo, hexacloruro de gammabenceno o permetrina), presionando sobre el cuero cabelludo con la punta de los dedos.

 

Después hay que peinar el pelo con la liendrera (peine de puntas muy juntas) para quitar los parásitos y sus liendres.

La clave es la constancia. Por eso al día siguiente seguiremos en la lucha haciendo lo mismo. Y lo haremos una vez por semana en las seis semanas siguientes.

Pensando en los parientes del piojo que acuden a otras partes del cuerpo, es necesario intensificar la higiene del cuerpo, duchándose bien con jabón. Es necesario también cambiar la ropa interior a diario y extremar su limpieza.

Examinar periódicamente después al niño afectado, y si se ve de nuevo algún piojo vivo volver a empezar el tratamiento.

Revisar también al resto de la familia por si nuestro amigo ha aumentado sus dominios.

Limpiar los cepillos y los peines utilizados por los afectados, metiéndolos en una solución de vinagre. No los deben utilizar otras personas hasta que hayan pasado seis semanas del tratamiento, sin nuevos casos.

En los casos de P corporis el tratamiento es similar: empieza por limpiar minuciosamente el cuerpo, con agua y jabón. Después hay que extender una capa fina de un gel con lindane (una sustancia que puede matarlo), sobre todo en las zonas pilosas, los pliegues de flexión, los espacios entre los dedos, la zona submamaria y la región interglutea.

Cuando se ha secado el gel sobre el cuerpo, hay que usar ropa interior limpia. Hay que desinfectar la ropa interior y la de cama calentándolas a unos 65º para evitar la reinfección. Es conveniente repetir esto tres días seguidos.

Cuidado con los productos con lindane

Son de uso exclusivamente externo. No se pueden utilizar cuando hay una herida abierta porque esto ayudaría a su absorción. Son muy tóxicos por lo que hay que procurar que no entren en contacto con las mucosas, especialmente ojos o boca. Tienen que aplicarse con la piel seca y fría, nunca la piel caliente.

Es bueno consultar al médico en el embarazo y en los niños menores de dos años. En casos de lactancia materna, debe cuidar que la zona de la mama este limpia y sin restos de producto.

¡Cuidado con las visitas!

No usar de forma preventiva lociones ni champús contra los piojos porque aumentan la resistencia del parásito al producto terminando con su utilidad.

Fecha última Inserción/Actualización: 17/04/2013

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